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Nuestra biografía

Naira Perdu y Vicente Prieto se sentaron en un mismo piano para tocar juntos por primera vez en 2011 y quedaron maravillados por la combinación natural de sus dos universos musicales. Tocar a dúo se convirtió en una experiencia adictiva y explosiva, y así nació Ikigai Duo. Desde entonces, han ganado varios concursos internacionales en España, Francia, Bélgica, Italia, Portugal y Rusia. Durante la última temporada, han ofrecido 95 conciertos en Europa, tocando para más de 50 000 personas.
Ikigai Duo es muy conocido por su forma cautivadora de conectar con el público y por su amplio repertorio, que abarca desde la música clásica hasta el pop, el rock y el minimalismo, a menudo con arreglos propios. Se encuentran siempre en una incansable búsqueda de nuevos formatos para presentar la música clásica a un público más amplio, a través de la integridad y la creatividad, poniendo en marcha proyectos en colaboración con diferentes artistas, como ilustradores, actores, poetas o bailarines de ballet como en su producción original de “El lago de los cisnes”.
Tanto Vicente como Naira han estudiado en el Conservatorio de Murcia y en el Koninklijk Conservatorium de Bruselas, donde finalizaron sus estudios de máster con la calificación de «Cum Laude», y han recibido clases y orientación de grandes pianistas como Aquiles Delle Vigne, Boyan Vodenitcharov, Pilar Valero o Vitaly Samoshko.
El dúo Ikigai ha actuado con varias orquestas interpretando conciertos para dos pianos de Bach, Mozart y Saint-Saëns. También participaron en el “estreno mundial” de una coreografía de Iván Vassiliev junto a los primeros bailarines del Teatro Bolshoi de Moscú en el Auditorio Víctor Villegas de Murcia.
En 2026 estarán de gira con “Momentum”, un concierto en el que exploran su identidad y su razón de ser como músicos mediante la combinación de diferentes estilos musicales y creaciones lumínicas vinculadas al sonido y a las emociones.
Nuestra historia personal

Se dice que, para tocar bien con alguien, hay que llevarse bien a nivel personal. Nos lo tomamos muy en serio y nos casamos tras 12 años tocando juntos, pero, incluso después de eso, ensayar no se volvió más fácil…
Quizá sea por la increíble cantidad de horas que hemos pasado viajando juntos o por el contacto frecuente de nuestras manos al compartir el piano (¡algunos compositores escribían piezas para cuatro manos con el fin de coquetear con la persona que les gustaba…!) que seguimos adelante a pesar del reto que supone ser pareja tanto en lo personal como en lo profesional.
Por suerte, los dos nos enamoramos de Bruselas y decidimos instalarnos aquí hace unos años. El dinámico mundo artístico de esta ciudad y su gente nos hicieron replantearnos nuestra visión de la música, lo que nos llevó a explorar otros estilos y formatos de concierto.
Poder mantener la creatividad y alimentar la inspiración con libertad y respeto se ha convertido en un valor fundamental para nosotros como artistas. Siguiendo este camino, la música nos conecta profundamente con nosotros mismos y con vosotros. Así es como hemos encontrado nuestro sentido de la vida, nuestro ikigai.
La prensa
“Vicente Prieto y Naira Perdu estuvieron impecables; ambos supieron matizar los cromatismos y los vertiginosos arpegios y, al mismo tiempo, realzar la belleza y la sensibilidad de los temas”. –
“Dos pianos en perfecta simbiosis que crean un espectáculo cautivador”. –



El público
Transportada por Naira y Vicente
Una actuación preciosa, un dúo con gran compenetración al piano. Naira, que también se mostró muy cercana al público, nos transportó a su mundo con su suave voz. ¡Esta noche hemos vivido de primera mano ese concepto de IKIGAI! Gracias, Naira y Vicente, y enhorabuena.
Un paréntesis mágico en el teatro de Lieja
Tuvimos el inmenso honor de asistir a un magnífico recital de piano a cuatro manos en el emblemático Teatro de Lieja. Nada más llegar, la acogida fue impecable: una organización a la altura y un personal de gran cortesía nos acompañaron hasta nuestros asientos.
El ambiente del lugar, a la vez acogedor y...Su encanto nos sumergió de inmediato en un universo singular. El programa, sabiamente equilibrado entre el repertorio clásico y la música de cine, nos transportó a través de diferentes horizontes sonoros.
El genio de los pianistas no residía solo en su técnica, sino en el vínculo íntimo que supieron crear con el público:
Cada pieza estaba íntimamente ligada a su propia trayectoria, lo que confería a la interpretación una sinceridad cautivadora.
Desde la dulzura hasta la empatía, pasando por la fuerza bruta, toda una gama de sensaciones se extendió por entre el público.
El público fue testigo privilegiado de la grandeza de espíritu y del talento virtuoso de estos dos músicos.
Tras una hora y media de puro placer acústico, el balance es más que positivo. Nos vamos con recuerdos imborrables y una sola pregunta en la cabeza: ¿cuándo será la próxima vez?
Un momento suspendido
Gracias a vosotros he pasado una velada llena de emociones, ternura y generosidad. Me quedé embelesada ante vuestro talento musical; la forma en que tocáis cada nota es indescriptible, ya que provoca una emoción pura y intensa. Simplemente, gracias por este momento que parece haberse detenido en el tiempo.
